No sé cómo ...
No sé cómo, sinceramente. Me imagino que deben haber muchas canciones y poemas que hablan de esto, ninguna recuerdo ahora ... todo me da vueltas. Estoy en paz, feliz y a la vez ...
Fue sutil, se coló sutil en las conversaciones, iba allí entre las palabras, sutil, se fue colando entre frases que hablaban de alegrías y penas, de felicidad y tristeza, de gozo y preocupación. Sutilmente. No me dí cuenta, se coló en medio de la intimidad de las buenas conversaciones y por eso mismo ... sutil. Y claro, cuando las amistades nacen y crecen fuertes y sinceras, desde el fondo del corazón, desde el fondo del alma, donde puedes decir y sentir, contar y ser acogido, donde el afecto y ... ¡por allí se coló! ¡Qué sutil!
No sé cómo ni cuándo. Era amistad. Sólo era amistad. Ahora es más que amistad.
Miedo, sí, tengo miedo. También tengo la paz. Miedo ... ¿y si pierdo a mi amiga del alma? ¿Cómo puedo decirle que esa amistad vale mucho, todo? Esa amistad, así como creció lenta, es fuerte. Esa amistad es la base y seguirá siendo la base. Miedo ... ¿Cómo puedo decirle que no le dije para no perderla? Paz ... sí, la paz que me da la sinceridad permanente de esa amistad. Paz ... porque se basa en una amistad fuerte. Paz ... porque siempre le deseo lo mejor. Paz ... Dios lo ha querido así y sólo puede ser bueno. Bueno para ella y bueno para mí.
Salen, brotan estas palabras, necesitan salir, expresar, son insuficientes y no logran transmitir todo lo que siento, me faltan palabras, me falla la capacidad de transmitir, siento que escribo torpe ... y tengo que decirlo ahora, aquí. Y quiero gritarlo al mundo ...
Dios dirá, a él me entrego. Me abandono en sus brazos. Él sabe ... A Él me encomiendo. A Él la encomiendo.
Sin Dios ... nada es posible. Con Dios, todo es posible.
Anónimo Aún
Fue sutil, se coló sutil en las conversaciones, iba allí entre las palabras, sutil, se fue colando entre frases que hablaban de alegrías y penas, de felicidad y tristeza, de gozo y preocupación. Sutilmente. No me dí cuenta, se coló en medio de la intimidad de las buenas conversaciones y por eso mismo ... sutil. Y claro, cuando las amistades nacen y crecen fuertes y sinceras, desde el fondo del corazón, desde el fondo del alma, donde puedes decir y sentir, contar y ser acogido, donde el afecto y ... ¡por allí se coló! ¡Qué sutil!
No sé cómo ni cuándo. Era amistad. Sólo era amistad. Ahora es más que amistad.
Miedo, sí, tengo miedo. También tengo la paz. Miedo ... ¿y si pierdo a mi amiga del alma? ¿Cómo puedo decirle que esa amistad vale mucho, todo? Esa amistad, así como creció lenta, es fuerte. Esa amistad es la base y seguirá siendo la base. Miedo ... ¿Cómo puedo decirle que no le dije para no perderla? Paz ... sí, la paz que me da la sinceridad permanente de esa amistad. Paz ... porque se basa en una amistad fuerte. Paz ... porque siempre le deseo lo mejor. Paz ... Dios lo ha querido así y sólo puede ser bueno. Bueno para ella y bueno para mí.
Salen, brotan estas palabras, necesitan salir, expresar, son insuficientes y no logran transmitir todo lo que siento, me faltan palabras, me falla la capacidad de transmitir, siento que escribo torpe ... y tengo que decirlo ahora, aquí. Y quiero gritarlo al mundo ...
Dios dirá, a él me entrego. Me abandono en sus brazos. Él sabe ... A Él me encomiendo. A Él la encomiendo.
Sin Dios ... nada es posible. Con Dios, todo es posible.
Anónimo Aún
Labels: amistad

4 Comments:
Que palabras mas lindas, no tienes nada que temer, siempre tendrás un pedacito de mi corazón.
L.
<3
tú puedes, ánimo.
L.
Me gustó tu comentario ... ¿Me visitaste para ver si había escrito algo?
He intentado escribir un post y no lo logro, saldrá de mi corazón cuando sea el momento ¿no?
Sí, con ánimo ... y ayuda :-)
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