El reyecito
El reyecito está mudo ahora. No quiere hablar. Habló mucho durante su reinado. Era como el papá del reino: le daba por hablar en tono doctoral, dar ejemplos "didácticos" o simplemente retar en público a quien lo contradijera.
Durante su reinado, e incluso desde que era príncipe, le había dado por las grandes obras. Le gustaba eso de la magnificencia. Así que le dió por construir carreteras, puentes, aeropuertos, hospitales, cárceles, aumentar y extender líneas de Metro y como si eso fuera poco, reformas penales, reformas al transporte, reformas a la salud y otras menudencias. Antes de terminar su reinado, se puso a cortar cintas inaugurando de todo y contando a sus súbditos las bondades de sus obras.
Sus súbditos boquiabiertos estaban orgullosos de los regalos que les dejaba su amado rey y éste era insuperable en las encuestas de opinión. Pero el regalo se parecía mucho al Caballo de Troya. En Troya del caballo salieron soldados, pero de este caballo salieron problemas. Muchos problemas. Era como si cada regalo viniese defectuoso.
Así es que el tren ya no funciona y no sólo no funcionan los nuevos tramos soberbiamente inaugurados: tampoco funcionan los antiguos, así que los súbditos quedaron peor. El principal aeropuerto del reino estaba mal diseñado: se atocharon los pasajeros y la pista estaba mal construida. Un gran puente del reino que iba a ser orgullo continental tuvo que ser cancelado por la reina que asumió el trono. Y los súbditos estaban frustrados al ver que las promesas del rey no se cumplieron. Pero también estaban mal construidos los puentes de las carreteras en uso, aquellas cada súbido paga peaje por usar. Otros caminos inaugurados no llegaban a su destino: faltaba terminarlos. Las cárceles, los juzgados y otra infraestructura no estuvieron listos a tiempo así que las cortes debieron suspender la puesta en marcha de las reformas penales. Las colas de los hospitales fueron reemplazadas por colas telefónicas y las atenciones garantizadas no garantizan mucho. Las autopistas urbanas también estaban mal diseñadas, así que se forman tacos y accidentes porque la autopista no sirve si no se modifica el entorno donde se comunica. El Metro, un orgullo tradicional del reino, da pena. Las nuevas líneas no son compatibles con las anteriores y también tienen problemas de diseño: las súbditos no caben en los andenes ni en las escaleras. Y claro, el transporte que iba a ser ejemplo para el mundo: lo es. Ejemplo de como no deben hacerse las modernizaciones. Para qué entrar en detalles, basta decir que la señora Juanita ya no llega al hospital, no llega a su trabajo, se levanta más temprano, viaja humillada diariamente y llega más tarde a su casa. Además, los súbditos colapsaron el Metro.
La reina abrió orgullosa el Caballo de Troya regalado por el rey saliente. Más bien, abrió el caballo y por arte de magia se convirtió en una caja de pandora en que cada que regalo abierto tenía algún defecto grave. Todos los regalos eran "segunda selección". La reina cuenta que la informaron mal, que debió hacerle caso a su intuición.
En el reino los súbditos se preguntan cómo elegirán a su nuevo rey. ¿Elegir el dedo más fuerte o la sonrisa más cálida? Se preguntan si habrán otros atributos que les aseguren un mejor reinado.
Anónimo Aún
Durante su reinado, e incluso desde que era príncipe, le había dado por las grandes obras. Le gustaba eso de la magnificencia. Así que le dió por construir carreteras, puentes, aeropuertos, hospitales, cárceles, aumentar y extender líneas de Metro y como si eso fuera poco, reformas penales, reformas al transporte, reformas a la salud y otras menudencias. Antes de terminar su reinado, se puso a cortar cintas inaugurando de todo y contando a sus súbditos las bondades de sus obras.
Sus súbditos boquiabiertos estaban orgullosos de los regalos que les dejaba su amado rey y éste era insuperable en las encuestas de opinión. Pero el regalo se parecía mucho al Caballo de Troya. En Troya del caballo salieron soldados, pero de este caballo salieron problemas. Muchos problemas. Era como si cada regalo viniese defectuoso.
Así es que el tren ya no funciona y no sólo no funcionan los nuevos tramos soberbiamente inaugurados: tampoco funcionan los antiguos, así que los súbditos quedaron peor. El principal aeropuerto del reino estaba mal diseñado: se atocharon los pasajeros y la pista estaba mal construida. Un gran puente del reino que iba a ser orgullo continental tuvo que ser cancelado por la reina que asumió el trono. Y los súbditos estaban frustrados al ver que las promesas del rey no se cumplieron. Pero también estaban mal construidos los puentes de las carreteras en uso, aquellas cada súbido paga peaje por usar. Otros caminos inaugurados no llegaban a su destino: faltaba terminarlos. Las cárceles, los juzgados y otra infraestructura no estuvieron listos a tiempo así que las cortes debieron suspender la puesta en marcha de las reformas penales. Las colas de los hospitales fueron reemplazadas por colas telefónicas y las atenciones garantizadas no garantizan mucho. Las autopistas urbanas también estaban mal diseñadas, así que se forman tacos y accidentes porque la autopista no sirve si no se modifica el entorno donde se comunica. El Metro, un orgullo tradicional del reino, da pena. Las nuevas líneas no son compatibles con las anteriores y también tienen problemas de diseño: las súbditos no caben en los andenes ni en las escaleras. Y claro, el transporte que iba a ser ejemplo para el mundo: lo es. Ejemplo de como no deben hacerse las modernizaciones. Para qué entrar en detalles, basta decir que la señora Juanita ya no llega al hospital, no llega a su trabajo, se levanta más temprano, viaja humillada diariamente y llega más tarde a su casa. Además, los súbditos colapsaron el Metro.
La reina abrió orgullosa el Caballo de Troya regalado por el rey saliente. Más bien, abrió el caballo y por arte de magia se convirtió en una caja de pandora en que cada que regalo abierto tenía algún defecto grave. Todos los regalos eran "segunda selección". La reina cuenta que la informaron mal, que debió hacerle caso a su intuición.
En el reino los súbditos se preguntan cómo elegirán a su nuevo rey. ¿Elegir el dedo más fuerte o la sonrisa más cálida? Se preguntan si habrán otros atributos que les aseguren un mejor reinado.
Anónimo Aún
